Cuándo ya teníamos nuestro pasaje en mano para Australia, lo primero que quisimos hacer, fue comprar tickets para el Ópera. Toda la experiencia no fue más que increíble. Desde el momento cero de comprar las entradas, hasta el instante de disfrutar del espectáculo. Allí, a la distancia, comenzamos a comprender lo distinta de la cultura australiana a la nuestra y lo simple que puede ser a veces resolver un malentendido.

Parte 1

Era allá por diciembre, estaba casi todo listo para irnos. Y de ansiosos que somos. Ya antes de llegar empezamos a buscar espectáculos para ver en el Ópera. Ya sabíamos por experiencia de Sofi, nuestra amiga, que no era una buena idea sacar tickets para los primeros días en los que tocábamos suelo australiano. Por el temido jetlag por supuesto. Así que les hicimos caso y dejamos pasar una semana. Para así disfrutarlo mucho más.

Llegó el momento de elegir que obra iríamos a ver. Empezamos a abrir todas las opciones de la Web. A comparar precios. A tratar de encontrar un espectáculo que se realizara en el escenario principal. Ya que íbamos a ir, queríamos que fuera a lo grande. Sin embargo, nos dimos cuenta, que para esas fechas, todos los eventos se realizaban en las otras salas. Así que sin más vueltas, pusimos comprar a la obra llamada “Great Opera Hits”. Pensamos “No somos súper fan de la Ópera, así que algo así seguramente podía ser más llevadero”.

De repente aparece el cartel: Congratulations! You bought 5 tickets . ¿Qué? ¿Cómo 5 tickets? ¡Sí sólo somos 2! Qué contarte de ese momento, un escalofrío nos recorrió el cuerpo y nos dimos cuenta que habíamos gastado 500 AUD en tickets para la Ópera. Todos para el mismo día y todos para espectáculos en diferentes horarios.

Claro, cuándo habíamos estado probando las diferentes opciones habían quedado en el carro de compras, y nunca habían sido borradas. “Nunca nos van a devolver la plata” pensamos – quizás con un poco de negativismo que a veces nos tiene acostumbrado Argentina -. No es que no sucedan cosas buenas. Pero sabíamos que la burocracia hace que a lo mejor un simple error de click nos llevaría varios dolores de cabeza.

Diego se decidió. Les envió un mail explicando la situación, y pidiendo disculpas al mejor estilo customer success – por su experiencia en el área claro está -, Los minutos parecían no pasar. El negativismo se apoderaba un poco de nosotros – un poco más de mi, debo admitirlo -. Vemos el celular de Diego, Gmail le avisaba que tenía un nuevo mensaje. ¡Sí! por favor que sea una buena noticia. Leímos la respuesta. Muy amablemente nos decían que no había ningún problema y nos reintegraron el dinero. No lo podíamos creer. ¡La sangre nos volvió al cuerpo!

Parte 2

Ya llegados a Australia, veníamos contando los días para el gran día. Te somos sinceros, implicaba todo un despliegue. No era mentira. Estábamos por conocer el Ópera por dentro. Ya cambiados y listos para partir decidimos re-confirmar el horario de la obra. No estábamos seguro si era 7PM o 7.30PM. ¡NOOOOOOOOO! Eso dijimos cuando vimos las entradas. Era a las 5.30PM. Nos habíamos confundido de horario.

Es que claro, con todas las vueltas que habíamos dado para comprarlas, y luego el percance de la cancelación, nos habíamos confundido totalmente ya que otras entradas eran a las 7.30PM. En ese momento pensamos en escribirle de nuevo un mail a atención al cliente. Pero ya sin nada de esperanzas. ¿Cómo íbamos a explicarles de que por segunda vez nos habíamos confundido?, y que además esta vez nos dimos cuenta 1 hora después de empezado el show. Le enviamos el mail, nuevamente explicándoles, con la verdad. Nos respondieron a los minutos. No podíamos creerlo. Lo entendían. Nos explicaron que no hacían normalmente devoluciones. Pero que podían hacer una excepción. Nuevamente nos dimos cuenta, de que acá, realmente las cosas funcionaban.

El día del show

Ahora sí. Llegó el día. Esta vez ya habíamos re-confirmado el horario, el día. la butaca, TODO. Ya no podíamos equivocarnos más. Ya cambiados y perfumados, retiramos las entradas en atención al cliente, y marchamos rumbo a nuestra sala. En la previa, todo el mundo tomaba champagne y conversaba. Ya estábamos ahí. Compramos dos copas. Nos sacamos algunas fotos para retratar el momento. Nos reímos de nosotros mismos y de todo lo que había pasado para poder vivir ese momento.

Pasaron unos minutos y comenzó a escucharse un llamado en los parlantes. Ya era la hora del show. Ingresamos y el presentador – muy divertido por cierto – nos explicaba que se iban a realizar 6 clásicos, interpretados por artistas de todas partes del mundo. La obra estuvo increíble, la música de otro planeta.

¡Gracias Australia

por hacernos volver a creer en que todo puede salir bien!

¿Qué te parecio nuestra experiencia en el Ópera House? Dejanos un comentario o escribinos a hola@espartedelviaje.com

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