Scilla es uno de los pueblos más bonitos de Calabria y una parada que reservamos a propósito en nuestra ruta.
Lo que no esperábamos era Chianalea: un barrio entero de casas construidas dentro del agua, con las barcas amarradas prácticamente en la puerta y callejones tan estrechos que solo pasa una persona. Le llaman la pequeña Venecia del sur y, por una vez, la comparación no es exagerada.
Arriba, el castillo sobre su roca. Abajo, la playa. Y enfrente, tan cerca que parece que puedes tocarla, Sicilia.
En esta guía te contamos qué ver en Scilla, dónde aparcar sin dar vueltas, cómo llegar desde Tropea y qué conviene saber si vas en agosto.
Lo esencial para visitar Scilla
- Lo que no te puedes perder: Chianalea, el barrio de pescadores.
- El castillo: 3 € la entrada. Cierra los lunes, así que ojo al planificar.
- Aparcar: el de la estación es el mejor situado, 2 € la hora o 10 € el día.
- La playa en agosto: preciosa, pero abarrotada. Ve a primera hora o quédate al atardecer.
- Cuánto tiempo: media jornada da de sobra. Si te bañas, el día entero.
- Desde Tropea: se hace en el día, y es de los pocos sitios de la costa a los que llegas mejor en tren que en coche.
- Cómo llegar: unos 30 minutos desde Reggio Calabria. Nosotros alquilamos el coche en DiscoverCars.
- Seguro de viaje: Heymondo, con 5% de descuento.
Scilla queda de camino hacia el sur y se visita bien en medio día: en nuestra ruta por Calabria en 7 días te contamos en qué momento del viaje la incluimos.
Dónde está Scilla y cómo llegar
Scilla está en el extremo sur de Calabria, asomada al estrecho de Messina. Desde el pueblo se ve Sicilia enfrente y, con el cielo despejado, el Etna al fondo.
Forma parte de la Costa Viola, unos 35 kilómetros de litoral entre Palmi y Villa San Giovanni que comparte con Bagnara Calabra y Seminara. El nombre viene del color violáceo que toma el mar a determinadas horas, sobre todo al atardecer, cuando la luz se filtra entre las montañas de Aspromonte que caen a plomo sobre el agua.
Es también una de las mejores zonas de buceo de Italia: los fondos son profundos y frente a Scilla se han encontrado colonias de coral negro.
- Desde Reggio Calabria: unos 30 minutos en coche. Es la opción más cómoda y la que hicimos nosotros.
- Desde Tropea: algo más de una hora por autopista, o en tren directo sin necesidad de coche. Te lo contamos en detalle más abajo.
Scilla en el día desde Tropea
Si estás alojado en Tropea o en la Costa degli Dei, Scilla puede visitarte como una excursión por el día. Son algo más de una hora por autopista en cada sentido, y tienes dos formas de hacerla.
En coche
Es lo más flexible y lo que te permite encadenarla con Reggio Calabria, que queda a media hora de Scilla. Nosotros lo hicimos así, aunque desde el otro lado: fuimos desde Reggio, que es donde habíamos recogido el coche. Si vas a bajar hasta aquí, aprovecha el viaje y haz las dos cosas el mismo día.
En tren
Scilla es de los pocos sitios de esta costa a los que se llega mejor en tren que en coche. Tropea y Scilla están en la misma línea, y la estación de Scilla queda a metros de la playa.
Aparcar en Scilla: lo que conviene saber antes
Nosotros aparcamos en el parking de la estación de tren, que es el mejor situado de todos: está a un paso de la playa y desde ahí se llega caminando a todo. El problema es que no fue nada fácil encontrar sitio, y eso que no era hora punta.
No intentes bajar en coche a Chianalea. El barrio es una sucesión de callejones estrechísimos, hay ZTL y no vas a encontrar dónde dejar el coche. Se visita caminando, y no se tarda nada en llegar.
Qué ver en Scilla
1. Chianalea, el barrio de pescadores
Chianalea es el antiguo barrio de pescadores, al otro lado de la roca del castillo. Las casas están construidas literalmente sobre el agua, con las puertas traseras dando al mar y las barcas amarradas a la entrada.
Entre unas y otras se abren callejones estrechos que bajan hasta el agua, y en algunos tramos el paso es tan angosto que solo cabe una persona.
Le llaman la pequeña Venecia del sur, y por una vez la comparación no es exagerada: aquí el mar no está al lado del pueblo, está dentro.
2. El castillo Ruffo
Es la imagen de Scilla: una fortaleza sobre un peñón que separa la playa de Chianalea y domina todo el estrecho.
Nosotros subimos hasta arriba pero no entramos, y aun así compensó: la vista desde la explanada, con el pueblo a un lado, las casas de Chianalea al otro y Sicilia enfrente, es de las mejores de Calabria.
3. Marina Grande, la playa
La playa de Scilla está justo debajo del pueblo, con el castillo cerrando un extremo. Es de arena, larga y con el agua limpia, y tiene esa cosa rara de ser una playa urbana con una postal detrás.
Nosotros nos bañamos y merece mucho la pena, pero siendo honestos: en agosto está explotada. Es la playa del pueblo, la que usan los locales y todos los que llegan en tren, y a media mañana no cabe un alfiler.
4. Piazza San Rocco y el barrio de arriba
Sobre la playa, encaramado a la ladera, está el barrio San Giorgio, con calles estrechas que suben, terrazas y la iglesia. No es un casco histórico monumental como el de Tropea, pero se pasea muy a gusto.
Su centro es la Piazza San Rocco, y ahí está uno de los mejores miradores del pueblo: desde la plaza se ven a la vez el castillo, las casas de Chianalea y la playa de Marina Grande. En un lado hay una estatua de bronce dedicada a Escila, la ninfa que da nombre al pueblo.
5. Otras playas cerca de Scilla
Si te quedas más de un día o buscas alternativas a Marina Grande, hay varias opciones a pocos minutos:
- Favazzina, a unos 5 km. Arena fina y agua que cubre poco, así que es la más cómoda si viajas con niños.
- Punta Pacì, muy cerca del pueblo. Fondos profundos y agua transparente: es el punto de referencia de la zona para bucear y hacer snorkel.
- Cala delle Rondini, pequeña y sin urbanizar, para quien busque tranquilidad.
Dormir en Scilla
Nosotros no nos quedamos a dormir, pero es una opción que tiene todo el sentido si quieres ver Chianalea sin gente y disfrutar el atardecer sin mirar el reloj.
La oferta son sobre todo casas antiguas reconvertidas en alojamientos pequeños, muchas con terraza sobre el agua. Son pocas plazas y se agotan pronto en verano, así que conviene reservar con tiempo.
Tres alojamientos bien valorados
Dónde comer en Scilla
El plato estrella de esta ciudad es el pez espada, La pesca del pez espada en el estrecho es una tradición de siglos, con barcas de mástil altísimo que todavía se ven faenando. En Scilla lo vas a encontrar en todas las cartas, desde el bocadillo hasta el ravioli. Nosotros al ser vegetarianos no lo probamos, pero no te preocupes que te dejamos opciones para todos los gustos.
Donde comimos nosotros
Comimos en Pizza Scilla, en Piazza San Rocco. Es un sitio muy sencillo, pero la pizza estaba deliciosa. La pedimos para llevar y nos la comimos en un banco con vistas al puerto, que salió mejor que cualquier terraza.
Los mejor valorados del pueblo
Estos no los probamos nosotros, pero son los que mejor puntuación acumulan y los que más se repiten entre quienes conocen el pueblo:
Los chiringuitos de la playa
En Marina Grande hay varios lidos a pie de arena que funcionan como bar y restaurante a la vez. Es la opción más práctica si vas a pasar el día: comes en bañador, sin subir al pueblo ni cambiarte.
Los más recomendados son el Lido Francesco, donde el panino de pez espada se hace a la parrilla ahí mismo, y el Lido Onda Marina, algo más tranquilo y con muy buenas críticas por el trato.
Para el helado
El Bellavistaes el clásico: bar y heladería con una de las mejores vistas del pueblo, ideal para el desayuno o para el atardecer. Cierra los jueves.
Y si te va probar cosas, pide una granita de bergamota. El bergamoto es el cítrico emblema de esta provincia y aquí se cultiva como en ningún otro sitio del mundo.
La leyenda que le dio el nombre
En la Odisea, Ulises tiene que atravesar un paso marino vigilado por dos monstruos, uno en cada orilla: Escila, en la roca calabresa, y Caribdis, un remolino en la costa siciliana. Esquivar a uno significaba caer en el otro. De ahí viene la expresión «entre Escila y Caribdis», que es el equivalente antiguo de estar entre la espada y la pared.
La versión larga es más triste: Escila era una ninfa a la que la hechicera Circe convirtió en un monstruo de seis cabezas por celos. El nombre viene del griego Skylla, que significa roca.
El sitio no se eligió al azar: en el estrecho de Messina se forman corrientes y remolinos reales, provocados por el choque de dos masas de agua, y durante siglos fueron un peligro de verdad para la navegación. La leyenda le puso nombre a algo que los marineros ya sabían.
Y ese peñón donde vivía el monstruo es exactamente el que hoy sostiene el castillo.
Cuánto tiempo necesitas y cuándo ir
Media jornada es suficiente para ver Chianalea, subir al castillo y pasear el pueblo. Si además quieres bañarte, reserva el día entero.
Nuestra recomendación es llegar por la tarde y quedarte al atardecer. El sol se pone justo detrás de Sicilia, la luz sobre las casas de Chianalea es la mejor del día y la playa ya se ha vaciado.
Consejos finales para visitar Scilla
- Lleva monedas para el parking. La máquina de la estación falla con tarjeta y te vas a ahorrar el paseo buscando cambio.
- No bajes en coche a Chianalea. Callejones, ZTL y ningún sitio donde dejarlo.
- Si vas en lunes, el castillo está cerrado. Sube igual: las vistas desde fuera valen el paseo.
- Calzado cómodo. Entre la subida al castillo y las escaleras de Chianalea, se camina más de lo que parece.
- Coche de alquiler: nosotros lo recogimos en Reggio y comparamos precios en DiscoverCars.
- Seguro médico: nosotros usamos Heymondo, con 5% de descuento aquí.
- Internet: usa el código ESPARTEDELVIAJE en Holafly para tener datos ilimitados.
Entonces, ¿merece la pena Scilla?
Mucho. Es de los sitios que más nos gustaron de todo el viaje y, si estás por el sur de Calabria, no tiene discusión.
Y si duermes en Tropea, es de las pocas excursiones que puedes hacer sin coger el coche: el tren te deja al lado de la playa.
Lo que lo hace especial no es el castillo ni la playa, que están bien pero no son únicos. Es Chianalea: un barrio entero construido dentro del agua, todavía habitado y sin convertirse del todo en decorado. Eso no lo tiene Tropea, ni lo tiene ningún otro pueblo de la costa.
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Preguntas frecuentes sobre Scilla
¿Qué ver en Scilla en un día?
Con media jornada ves lo esencial: Chianalea, el barrio de pescadores con las casas sobre el agua, la subida al castillo Ruffo por las vistas y un paseo por el pueblo. Si quieres bañarte en la playa de Marina Grande, reserva el día entero. Lo ideal es llegar por la tarde y quedarse al atardecer.
¿Dónde aparcar en Scilla?
El parking de la estación de tren es el mejor situado, a un paso de la playa y del pueblo. Cuesta unos 2 € la hora o 10 € el día. Dos avisos: las plazas son de pago aunque estén pintadas de blanco, y la máquina falla mucho con tarjeta, así que conviene llevar monedas. En verano no es fácil encontrar sitio, incluso fuera de las horas punta.
¿Cuánto cuesta entrar al castillo Ruffo de Scilla?
La entrada cuesta 3 €. Abre de 9:00 a 13:30 y de 15:00 a 19:30, y cierra los lunes. Por dentro no hay demasiado que ver: lo que de verdad merece la pena son las vistas desde lo alto, sobre el pueblo, Chianalea y el estrecho de Messina. Se puede subir hasta la explanada y disfrutar del panorama aunque no entres.
¿Qué es Chianalea?
Es el antiguo barrio de pescadores de Scilla, al otro lado de la roca del castillo. Sus casas están construidas sobre el agua, con las barcas amarradas prácticamente en la puerta, y entre ellas se abren callejones estrechos que bajan hasta el mar. Se le conoce como la pequeña Venecia del sur y es, para nosotros, lo mejor del pueblo. Se recorre caminando: no se puede entrar en coche.
¿Cómo llegar a Scilla desde Reggio Calabria?
En coche son unos 30 minutos. También hay tren: Scilla tiene estación propia y queda a un paso de la playa, lo que la convierte en uno de los pocos destinos de esta costa a los que se llega bien sin coche. Nosotros fuimos en coche desde Reggio, que es donde lo habíamos recogido.
¿Cómo es la playa de Scilla en verano?
Marina Grande es una playa de arena, larga y con el castillo cerrando un extremo, y el agua está muy limpia. En agosto, eso sí, se llena por completo: es la playa del pueblo y también la de quienes llegan en tren. Conviene bajar a primera hora de la mañana o a partir de las seis de la tarde.
¿Cuáles son las mejores playas de Scilla?
La principal es Marina Grande, la del pueblo, con arena y el castillo cerrando un extremo. Muy bonita, pero en agosto se llena. Cerca hay alternativas: Favazzina, a unos 5 km, con arena fina y poca profundidad, ideal con niños; Punta Pacì, el punto de referencia de la zona para bucear por sus fondos y su agua transparente; y Cala delle Rondini, pequeña y sin urbanizar, para quien busque tranquilidad.
¿Por qué se llama Scilla?
Por Escila, el monstruo de la Odisea que vigilaba el estrecho desde la orilla calabresa, mientras Caribdis, un remolino, acechaba desde la siciliana. De ahí viene la expresión «entre Escila y Caribdis». Según la leyenda, Escila era una ninfa a la que la hechicera Circe convirtió en monstruo por celos, y su nombre viene del griego Skylla, que significa roca. La leyenda tiene una base real: en el estrecho de Messina se forman corrientes y remolinos por el choque de dos masas de agua, y durante siglos fueron un peligro para la navegación. El peñón del monstruo es el mismo que hoy sostiene el castillo.
¿Merece la pena ir a Scilla desde Tropea?
Sí, y se hace en el día. En coche son algo más de una hora por autopista en cada sentido, y lo más rentable es combinarlo con Reggio Calabria, que queda a media hora de Scilla. La otra opción es el tren: Tropea y Scilla están en la misma línea y la estación de Scilla queda a metros de la playa, así que te ahorras el parking y las cuestas.
¿Se puede ir a Scilla en tren?
Sí, y es una de sus grandes ventajas frente al resto de pueblos de esta costa. Scilla tiene estación propia en la línea que recorre el litoral, y queda a metros de la playa y del centro, así que llegas caminando a todo sin pelearte con el aparcamiento ni con la ZTL. Conviene mirar los horarios el día anterior, porque la frecuencia varía según la temporada y no todos los trenes paran allí. Planifica sobre todo el de vuelta.
¿Dónde comer en Scilla?
Nosotros comimos en Pizza Scilla, en Piazza San Rocco: un sitio muy sencillo pero con una pizza deliciosa. La pedimos para llevar y nos la comimos en un banco con vistas al puerto. Ten en cuenta que solo abre por la noche y cierra los miércoles. El plato típico de la zona es el pez espada, presente en casi todas las cartas del pueblo.
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Desde 2017 viajo con la portátil bajo el brazo y la curiosidad intacta. Más de 70 países después, sigo creyendo que viajar es la mejor manera de aprender. Lo que más me emociona es cuando alguien me escribe: «tu guía me salvó el viaje».
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