Fuimos a Pizzo por el helado. Nos quedamos por todo lo demás.
Porque en un pueblo de cinco mil habitantes te encuentras con el postre más famoso de Italia comido donde se inventó, una capilla excavada a mano dentro de un acantilado y el castillo donde fusilaron al cuñado de Napoleón. Todo a diez minutos caminando.
Nosotros le dedicamos una mañana desde Capo Vaticano, a 50 minutos en coche, y salimos con ganas de más. En esta guía te contamos qué ver en Pizzo, dónde comimos el tartufo, cuánto tiempo hace falta y dónde aparcar sin dar vueltas.

Lo esencial de Pizzo

  • El tartufo: lo probamos en Dante.
  • Lo imprescindible: la iglesia de Piedigrotta.
  • Las mejores vistas: U Spunduni, la balconata del centro histórico.
  • Cuánto tiempo: medio día.
  • Dónde aparcar: nosotros dejamos el coche en este punto, con vistas al puerto.
  • Dormir aquí: nosotros no lo haríamos si tu viaje se centra en la costa, y más abajo te explicamos por qué. Pero puede ser una buena opción para una noche: el Palazzo Paladini está en pleno casco antiguo.

Pizzo es una parada corta y se combina muy bien con Tropea, que está a media hora en coche: así lo hicimos nosotros en el itinerario de 7 días por Calabria.

Qué ver en Pizzo Calabro

El pueblo está construido sobre un acantilado que cae al golfo de Santa Eufemia, con el casco antiguo arriba y el mar justo debajo. Todo lo que sigue está a poca distancia a pie, así que no hace falta organizarse demasiado: se sube, se pasea y se va bajando.

1. Comer un tartufo donde se inventó

Empezamos por aquí porque es lo que trae a casi todo el mundo a Pizzo, y con razón.
El tartufo no es una bola de helado con chocolate por encima. Es una esfera de unos 120 gramos, con una capa de avellana, otra de chocolate y un corazón de chocolate fundido que no llega a congelarse nunca, envuelta en cacao amargo. Se moldea a mano, nunca con molde: de ahí su forma irregular, parecida a una trufa, que le da el nombre.

Nació por accidente, en 1952

Un pastelero mesinés llamado Giuseppe De Maria, conocido como Don Pippo, estaba preparando el helado para un banquete de boda multitudinario y se quedó sin moldes. Para salir del paso superpuso en el hueco de la mano una porción de helado de avellana sobre una de chocolate, le metió chocolate fundido en el centro y lo envolvió en papel.
Y aquí viene lo que descubrimos después: el bar donde pasó eso es la Gelateria Dante, en la Piazza della Repubblica. Exactamente donde nos mandaron los locales, sin decirnos que era el sitio donde se había inventado.

Dónde lo comimos nosotros

En Dante, en la plaza principal. Abre desde muy temprano hasta la madrugada, así que da igual a qué hora llegues.
En la plaza hay varias heladerías históricas con su propia tradición, así que tampoco vas a equivocarte demasiado si te decides por otra. Nos recomendaron también Ercole e Il Gelateria Morino.

El dato para elegir bien → vas a ver «tartufo» en cartas de toda Calabria, pero tiene Indicación Geográfica Protegida: solo puede llamarse así el que se hace en el municipio de Pizzo y moldeado a mano. Fue el primer helado del mundo en conseguir esa protección.

2. La iglesia de Piedigrotta

Es lo que más nos sorprendió del pueblo: una capilla excavada entera en la roca, a pocos metros del mar, llena de estatuas talladas en la propia piedra.
Nosotros entramos y lo recomendamos. Es pequeña, se ve en un rato, pero no se parece a nada que hayamos visto en otra iglesia.

Sigue leyendo → Las playas de Tropea y la Costa degli Dei, con la de Piedigrotta y otras nueve.

La hizo un hombre con un pico

La leyenda dice que unos marineros napolitanos naufragaron aquí en el siglo XVII y dejaron en una cueva el cuadro de la Virgen al que se habían encomendado.
Pero lo que hoy se visita empezó hacia 1880, cuando Angelo Barone, que tenía una papelería en el pueblo, dejó todo para agrandar esa cueva a golpe de pico. Iba cada día, y mientras excavaba dejaba bloques sin tocar para después convertirlos en estatuas. Su hijo Alfonso siguió cuarenta años más.

Después la iglesia quedó abandonada y unos vándalos la destrozaron en los sesenta. La salvó el nieto, Giorgio Barone, que volvió desde Canadá y la restauró en 1968. Dejó su firma en un rincón: dos medallones con las caras del papa Juan XXIII y John F. Kennedy, uno frente al otro. Son lo más inesperado del recorrido.

Entrada: 5 €. La combinada con el castillo cuesta 8 €, y hay tarifa familiar de 10 €.
Horario: todos los días, de 9:00 a 13:00 y de 15:00 a 18:00. En invierno se reduce a fines de semana y festivos.
Parking: el aparcamiento pegado a la iglesia cuesta 5 € la hora o 10 € el día. Si vas a quedarte en la playa, la tarifa de jornada compensa. Si solo entras a ver la iglesia, mejor dejar el coche donde aparcarías para visitar Pizzo, a un cuarto de hora caminando, o bajar un poco más por la carretera pasando el puente, donde hay sitio libre.
Consejo → debajo de la iglesia hay unas calitas que en pleno agosto estaban vacías. Lleva el bañador aunque en principio vayas solo a ver la iglesia: nosotros no lo hicimos y nos arrepentimos.

3. El castillo de Murat

Domina el pueblo desde lo alto del acantilado. Es una fortaleza aragonesa del siglo XV, mandada construir por Fernando I de Aragón junto a una torre de vigilancia angevina anterior, la Torre Maestra, de 1380.
Pero es famoso por otra cosa. Aquí estuvo preso, fue juzgado y fusilado en 1815 Joaquín Murat, rey de Nápoles y cuñado de Napoleón, capturado al intentar recuperar su reino. Dentro se visita su celda y un museo dedicado a sus últimos días.

Entrada: 5 € la general y 3,50 € la reducida. La combinada con Piedigrotta, 8 €.
Horario: en agosto abre todos los días de 9:00 a 13:00 y de 15:00 a medianoche. El resto del año, horario reducido.

4. La Piazza della Repubblica y el mirador de U Spunduni

Es el corazón del pueblo y donde vas a acabar sentado sí o sí. Una plaza abierta con terrazas, heladerías y el castillo a un paso. El sitio para el ritual local: un café y un tartufo, sin más plan que mirar pasar la gente.

Desde ahí, a un paso, está U Spunduni, la balconata: el mirador del pueblo, con unas vistas preciosas sobre el golfo. Es el sitio al que hay que asomarse antes de irse, y se llega paseando sin buscarlo demasiado.

5. La tumba de Murat, en la iglesia de San Giorgio

Un remate perfecto para la visita al castillo: Joaquín Murat está enterrado en la iglesia matriz de San Giorgio, en pleno centro, a unos metros de donde lo fusilaron.
Es además la iglesia más grande e imponente del pueblo, barroca, del siglo XVII. La entada es gratuita.

6. La Chiesa del Purgatorio y su mirador

Los del pueblo la llaman la iglesia de los muertos, porque debajo hay una cripta con los enterramientos de los antiguos monjes. La fundaron en el siglo XVII marineros y pescadores del lugar, y tiene una fachada peculiar con cerámicas al estilo de los Della Robbia y una calavera al pie de una doble escalinata.
Suele estar cerrada, así que no cuentes con entrar. Lo que sí merece la pena es la placita que tiene delante: otro mirador con vistas al mar y al castillo, bastante más tranquilo que los del centro.

7. El puerto y el paseo marítimo

Abajo, al pie del acantilado, está la zona del puerto. A nosotros nos encantó: barcas de pescadores, restaurantes mirando al agua y un paseo tranquilo que se agradece después de subir y bajar por el casco antiguo.
Se baja caminando desde el centro en unos minutos, y como el aparcamiento que usamos está justo encima, con vistas al puerto, es lo primero que ves al llegar.

8. Perderse por las callecitas

El centro histórico es una red de callejuelas empedradas, escaleras y balcones, casi todo peatonal. No hay una ruta que seguir: se camina sin rumbo, se sube al mirador y se baja otra vez.

Si te cruzas con el Vicolo dei Baci, el callejón de los besos, es una escalinata estrecha decorada con versos y letras de canciones sobre besos, pensada para pararse a besarse y sacarse la foto. Es pequeño y no está especialmente cuidado, así que no vale un desvío, pero como parada de dos minutos es simpático.

Si quieres más contexto
Tour a pie por Pizzo
Pizzo se recorre perfectamente por libre, pero si te interesa la historia del pueblo —los Barone, Murat, el origen del tartufo— un guía te la cuenta mucho mejor de lo que la vas a leer en los carteles.

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9. Mugat, el jardín de los gatos

Bajando por la Discesa Seggiola hay un jardín que un grupo de voluntarios del pueblo mantiene como refugio para los gatos callejeros de Pizzo. Está abierto siempre, no se paga nada y se puede entrar a pasar un rato con ellos.
Los voluntarios los alimentan, los cuidan y los dan en adopción. Si te apetece colaborar, hay una caseta donde dejar comida o donaciones: agradecen sobre todo la comida húmeda y la de gatitos.
No es una visita imprescindible, pero si viajas con niños o te gustan los gatos, es una parada bonita y distinta.

Cómo llegar a Pizzo y dónde aparcar

Pizzo está muy bien conectado, y esa es una de sus ventajas: la salida de la A2 del Mediterráneo, que es gratuita, te deja prácticamente en el pueblo.

  • Desde Tropea: 38 minutos.
  • Desde Capo Vaticano: 50 minutos.
  • Desde el aeropuerto de Lamezia Terme: menos de media hora. Es de lo más cerca que tienes del aeropuerto en toda la zona.

Nosotros dejamos el coche en este aparcamiento de pago con vistas al puerto y desde ahí subimos caminando. Fue lo más cómodo: no te metes en las callejuelas del centro y bajas directo al paseo marítimo.
Otra opción es dejarlo en la carretera, unos minutos antes de entrar al pueblo si vienes desde Capo Vaticano. Y en la zona hay además plazas de líneas azules en torno a 1 € la hora y algún aparcamiento de varias plantas cerca del centro. En agosto, cuanto más temprano llegues, mejor.

Sigue leyendo → Alquilar coche en Calabria: precios reales, seguro y cómo funcionan los aparcamientos de la zona.

Cancelación gratuita

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Cuánto tiempo hace falta en Pizzo

Una mañana. Es lo que le dedicamos nosotros y nos pareció lo justo: entramos a la iglesia de Piedigrotta, paseamos el centro, vimos el castillo por fuera, nos asomamos a U Spunduni y cerramos con el tartufo en la plaza.
Si quieres entrar al castillo y al museo, y además bajar a bañarte a las calitas de Piedigrotta, entonces calcula un día completo.

Por qué no nos quedaríamos a dormir en Pizzo (como base para visitar playas)

Queda en el extremo norte de la costa, y las mejores calas —Michelino, Grotticelle, del Tono— están entre 40 minutos y una hora al sur. Alojándote aquí, cada día de playa empieza y termina con un trayecto largo por carreteras de curvas.
Como excursión de media jornada es perfecto, y también como parada dentro de una ruta por Calabria. Pero como base para dormir, lo cambiaríamos por Capo Vaticano o Parghelia sin dudarlo.

Alojamiento recomendado en Pizzo

Palazzo Paladini: este antiguo palacio reconvertido en suites, en pleno casco antiguo y a un paso de la plaza, es para nosotros la opción más bonita del pueblo.
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Alojamiento en el centro histórico de Pizzo, Calabria

Mapa de Pizzo

Todos los puntos de esta guía, con el aparcamiento incluido. Guárdalo en tus favoritos de Google Maps para consultarlo mientras paseas.

Horarios y precios 2026

Qué ver Precio Horario
Iglesia de Piedigrotta 5 € 9:00-13:00 y 15:00-18:00
Castillo de Murat 5 € · 3,50 € reducida En agosto, 9:00-13:00 y 15:00-24:00
Entrada combinada 8 € · 10 € familiar Castillo + Piedigrotta
Iglesia de San Giorgio Gratis Tumba de Murat
Centro histórico y miradores Gratis Peatonal
Parking Desde 1 €/hora Puerto y centro. En Piedigrotta, 5 €/hora o 10 € el día
Precios y horarios de la temporada 2026, publicados por los Musei Civici de Pizzo. Conviene confirmarlos antes de ir, sobre todo fuera de verano.

Consejos finales para visitar Pizzo

  • Pregunta por el tartufo antes de elegir heladería. En la plaza lo anuncian todas y no todas lo hacen artesanal.
  • Lleva el bañador. Debajo de Piedigrotta hay calitas que en agosto estaban vacías.
  • Deja el coche en el aparcamiento con vistas al puerto, y sube caminando al centro.
  • No pagues el parking de Piedigrotta si solo vas a la iglesia. Son 5 € la hora y con un cuarto de hora de caminata te lo ahorras.
  • Si entras a los dos, compra la combinada. Castillo más iglesia por 8 € en vez de 10 €.
  • No te vayas sin asomarte a U Spunduni. Es el mirador del pueblo y tiene las mejores vistas del golfo.
  • Es la parada perfecta el día del vuelo, porque Lamezia queda a media hora.
  • Seguro médico: nosotros usamos Heymondo, con 5% de descuento aquí.
  • Internet: usa el código ESPARTEDELVIAJE en Holafly para tener datos ilimitados.

Entonces, ¿merece la pena Pizzo?

Mucho, y con poco esfuerzo. Es una mañana y te llevas una iglesia que no se parece a ninguna otra, un pueblo bonito asomado al mar, un par de miradores que valen la caminata y el mejor helado de Calabria comido donde se inventó.
No es un destino para quedarse, es una excursión. Pero de las que uno recuerda.

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Preguntas frecuentes sobre Pizzo Calabro

¿Cuánto tiempo hace falta para ver Pizzo?

Con una mañana alcanza para ver la iglesia de Piedigrotta, pasear el centro histórico, asomarse al castillo y comer el tartufo en la plaza. Si además quieres entrar al museo del castillo y bañarte en las calitas de Piedigrotta, calcula un día completo.

¿Dónde comer el mejor tartufo de Pizzo?

Nosotros fuimos a la Gelateria Dante, en la Piazza della Repubblica, porque nos la recomendaron los vecinos del pueblo. Después descubrimos que es justo el local donde Don Pippo inventó el tartufo en 1952. En la plaza hay otras heladerías históricas, pero conviene preguntar antes de elegir: no todas lo hacen a mano.

¿Qué es exactamente el tartufo de Pizzo?

Es un helado artesanal de unos 120 gramos con una capa de avellana, otra de chocolate y un corazón de chocolate fundido que no llega a congelarse, todo envuelto en cacao amargo. Lo inventó por accidente el pastelero Giuseppe De Maria, Don Pippo, en 1952, cuando se quedó sin moldes durante un banquete de boda y lo formó con la mano. Tiene Indicación Geográfica Protegida: solo el que se hace en Pizzo y a mano puede llamarse tartufo di Pizzo.

¿Cuánto cuesta entrar a la iglesia de Piedigrotta?

La entrada cuesta 5 €, y la combinada con el castillo de Murat, 8 €. Hay tarifa familiar de 10 €. Abre todos los días de 9:00 a 13:00 y de 15:00 a 18:00.

¿Por qué es famosa la iglesia de Piedigrotta?

Porque está excavada entera en la roca, a pocos metros del mar, y llena de estatuas talladas en la propia piedra. La leyenda cuenta que nació de unos marineros napolitanos que naufragaron en el siglo XVII, pero lo que hoy se visita lo empezó hacia 1880 Angelo Barone, un vecino que dejó su papelería para agrandar la cueva a golpe de pico. Siguieron su hijo y su nieto, que en 1968 talló dos medallones con las caras del papa Juan XXIII y John F. Kennedy. Es el sitio cultural más visitado de Calabria después de los Bronces de Riace.

¿Merece la pena entrar al castillo de Murat?

Depende del tiempo que tengas. Dentro se visita la celda donde estuvo preso Joaquín Murat, rey de Nápoles y cuñado de Napoleón, fusilado allí en 1815, y un museo sobre sus últimos días. Nosotros lo vimos solo por fuera y para una mañana nos pareció suficiente.

¿Cuál es el mejor mirador de Pizzo?

U Spunduni, la balconata del centro histórico, tiene unas vistas preciosas sobre el golfo y se llega paseando desde la Piazza della Repubblica. Si buscas algo más tranquilo, la placita que hay delante de la Chiesa del Purgatorio también mira al mar y al castillo, y suele estar vacía.

¿Dónde está enterrado Joaquín Murat?

En la iglesia matriz de San Giorgio, en el centro de Pizzo, a pocos metros del castillo donde fue fusilado en 1815. La entrada es gratuita.

¿Dónde aparcar en Pizzo?

Lo más cómodo es dejar el coche abajo, en la zona del puerto, y subir caminando al centro. Hay plazas de pago en torno a 1 € la hora, y también se puede aparcar en la carretera unos minutos antes de entrar al pueblo. Ojo con el de la iglesia de Piedigrotta, que es aparte y cuesta 5 € la hora o 10 € el día.

¿Merece la pena dormir en Pizzo?

Como base para recorrer la Costa degli Dei, no lo recomendamos: queda en el extremo norte y las mejores calas están entre 40 minutos y una hora al sur. Sí tiene sentido para una noche si vienes bajando desde Nápoles o el norte y quieres partir el viaje.

¿A qué distancia está Pizzo de Tropea?

A 38 minutos en coche, y a 50 minutos desde Capo Vaticano. Del aeropuerto de Lamezia Terme está a menos de media hora, así que funciona muy bien como parada el día de llegada o de vuelta.

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Ursula Braschi en Machu Picchu
Escrito por
Ursula Braschi

Desde 2017 viajo con la portátil bajo el brazo y la curiosidad intacta. Más de 70 países después, sigo creyendo que viajar es la mejor manera de aprender. Lo que más me emociona es cuando alguien me escribe: «tu guía me salvó el viaje».

Apareció en La Nación · El PaísConocenos →

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