Calabria se come con las manos y sin pretensiones. Es una cocina de origen campesino que se volvió deliciosa: pocos ingredientes, mucho picante y productos que aquí saben distinto que en ningún otro sitio.
Y vamos a decirte una cosa de entrada, porque cambia el enfoque de esta guía: nosotros somos vegetarianos. Así que probamos todo lo que se podía probar sin carne ni pescado, y descubrimos que en Calabria eso es muchísimo más de lo que parece.
En esta guía te contamos qué comer en Calabria, qué beber, dónde comer en cada zona y qué pedir si no comes carne.

Lo esencial de la gastronomía calabresa

  • El producto estrella: la cebolla roja de Tropea, dulce y presente hasta en el helado.
  • La pasta de la zona: la fileja, enrollada a mano. Fue lo que más nos gustó.
  • Lo más picante: la ‘nduja, un embutido untable que arde de verdad.
  • El postre imprescindible: el tartufo de Pizzo, con corazón de chocolate fundido.
  • Para beber: el Vecchio Amaro del Capo, que se destila a 20 km de Tropea y se toma helado.
  • Si eres vegetariano: vas a comer muy bien. Te contamos qué pedir.
  • Cuánto cuesta: una cena completa con vino, unos 25 € por persona.

Te puede servir → si todavía estás organizando el viaje, échale un vistazo a nuestros consejos para viajar a Calabria, al presupuesto y a la guía de dónde alojarse en Tropea.

Muchos de estos platos los probamos en los pueblos que aparecen en nuestra ruta por Calabria en 7 días, donde vamos contando dónde comimos cada cosa.

Qué comer y dónde: tabla rápida por zonas

Zona Qué probar Tipo de plan Precio por persona Restaurantes
Tropea Cebolla roja en todas sus versiones, fileja, helado Cena en el casco histórico 25-40 € Ver dónde comer
Capo Vaticano Pizza, pasta con berenjena, pescado Cena con atardecer y vistas al Stromboli 20-30 € Ver dónde comer
Pizzo El tartufo original Parada dulce a media tarde 5-10 € Ver dónde comer
Scilla Pez espada, pizza, granita de bergamota Comida de día o cena antes de volver 15-30 € Ver dónde comer

Qué comer en Calabria

Antes de los restaurantes conviene saber qué buscar en la carta. Estos son los productos y platos que hacen distinta a esta región.

La cebolla roja de Tropea

Es el emblema de Calabria y la razón por la que mucha gente llega hasta aquí. Se cultiva en la franja costera alrededor de Tropea, y el suelo arenoso y el clima le dan una característica rara: es dulce. Tanto que se come cruda sin que pique.
A partir de ahí, los calabreses la meten en todo: ensaladas, focaccia, buñuelos, pasta, mermelada e incluso helado. Suena raro y está bueno.

 

Cómo lo hicimos nosotros → fuimos a un restaurante y pedimos todo lo que llevara cebolla roja. Fue de las mejores comidas del viaje y la mejor forma de entender el producto: ves lo mismo transformado de cinco maneras distintas.

Fileja

Nuestro plato favorito de todo el viaje. Es la pasta típica de la provincia de Vibo Valentia, o sea, exactamente la zona de Tropea y Capo Vaticano.
Se hace a mano enrollando una tira de masa alrededor de una varilla fina, así que queda alargada, retorcida y con un agujero irregular por dentro. Esa forma es justo lo que la hace especial: agarra la salsa como ninguna otra pasta.
Lo habitual es encontrarla con ‘nduja o con ragú, pero casi siempre hay versión con tomate y berenjena, que es la que comíamos nosotros.

La ‘nduja

El otro emblema, en las antípodas del anterior. Es un embutido untable de cerdo y guindilla, blando como un paté y de un rojo intenso, originario de Spilinga, a pocos kilómetros de Tropea.
Pica de verdad. Se unta en pan tostado, se derrite sobre la pasta o se usa para dar profundidad a las salsas. Nosotros no la probamos, pero es probablemente el producto calabrés más famoso fuera de Italia.

Patate ‘mpacchiuse

El nombre lo dice todo: mpacchiuse significa pegadas. Son patatas cortadas finas y fritas lentamente en la sartén hasta que se pegan entre sí y forman una torta con costra crujiente por fuera y cremosa por dentro.
Son de la Sila, la zona de montaña del interior, y en muchos sitios las sirven como guarnición. Pídelas aunque no las necesites.

Cuddrurieddri

Buñuelos de masa de pan fritos, a veces en forma de rosquilla. Sencillísimos y adictivos. Los vas a ver sobre todo en ferias, fiestas de pueblo y puestos callejeros, y se comen calientes, tal cual o con azúcar.

El tartufo de Pizzo

El postre más famoso de Calabria: una bola de helado de avellana y chocolate con un corazón de chocolate fundido dentro y cobertura de cacao. Se inventó en Pizzo en 1952 y tiene denominación protegida.

La historia completa → quién lo inventó, por qué y dónde probar el original, en qué ver en Pizzo Calabro.

El pez espada

En el sur, hacia el estrecho de Messina, el rey es el pez espada. La pesca aquí es una tradición de siglos, con barcas de mástil altísimo que todavía se ven faenando frente a Scilla. Aparece en todas las cartas de la zona, desde el bocadillo callejero hasta el ravioli.

El bergamoto

Un cítrico que se cultiva casi en exclusiva en la provincia de Reggio Calabria: la mayor parte de la producción mundial sale de esta franja de costa. No se come tal cual, porque es amarguísimo, pero perfuma licores, dulces, mermeladas y el té Earl Grey.
Si lo ves en carta, pídelo en granita o en helado. Es refrescante y no se parece a nada.

Bebidas típicas de Calabria

Vecchio Amaro del Capo

Si hay una bebida calabresa que vas a ver en todas partes, es esta. Es un amaro de hierbas, raíces y cítricos que se destila en Limbadi, a unos veinte kilómetros de Tropea, así que estás bebiendo producto de la zona.
La forma de tomarlo aquí no es a temperatura ambiente: se sirve directamente del congelador, casi helado y espeso. En muchos restaurantes te lo ofrecen de cortesía al final de la comida, y es la manera más calabresa de cerrar una cena.

Cirò

El vino más emblemático de la región, elaborado con la uva autóctona gaglioppo en la costa jónica. Presume de ser uno de los vinos más antiguos del mundo: se cuenta que ya se bebía en la Magna Grecia y que se ofrecía a los atletas de los Juegos Olímpicos.
Es un tinto con cuerpo y algo rústico, que funciona muy bien con la comida contundente de aquí.

Licor de bergamoto

La versión calabresa del limoncello, pero con bergamoto. Más amargo, más perfumado y bastante más interesante. Es también el mejor souvenir comestible que te puedes llevar.

Y el picante, que también se bebe

En varios sitios te van a ofrecer un chupito de licor con guindilla al terminar. Es una tradición local y, si te gusta el picante, merece probarlo una vez.

Cómo cerrar una cena como un calabrés → pide un Vecchio Amaro del Capo bien helado. Si te lo ofrecen de cortesía, no lo rechaces: forma parte del ritual.

Ser vegetariano en Calabria

Aquí va la parte que a nosotros nos habría servido leer antes de ir, porque no la cuenta nadie: en Calabria se come de maravilla siendo vegetariano.
Puede parecer contradictorio en una región famosa por sus embutidos y su pescado, pero tiene una explicación sencilla: esta es una cocina de origen campesino, donde la carne era cara y se comía poco. La base son las verduras, la pasta, el pan y el aceite.

Qué pedir sin problema → fileja con tomate y berenjena, patate ‘mpacchiuse, pasta alla norma, polpette di melanzane, buñuelos de cebolla roja, ensaladas de cebolla con tomate, focaccia, cuddrurieddri, pizza y prácticamente cualquier contorno de verdura. En todas las cartas hay opciones sin pedir nada especial.
Con qué tener cuidado → en Italia el concepto de vegetariano no siempre coincide con el nuestro. Pregunta si la salsa lleva base de carne, ten en cuenta que muchos platos de verdura llevan anchoa y que la ‘nduja aparece donde menos te lo esperas. Con decir senza carne e senza pesce suele bastar.
Un apunte de idioma → fuera de Tropea el inglés no está garantizado, así que esa frase en italiano ahorra malentendidos. Y ojo: senza carne a secas puede no excluir el pescado.

Dónde comer en Calabria, zona por zona

En vez de una lista suelta, lo organizamos por zonas para que puedas encajar cada comida en tu ruta sin cruzar media región para cenar.

Tropea

Es donde más oferta hay y también donde más se paga: el centro histórico es la zona más turística de la costa. Una cena completa ronda los 25-40 € por persona, bastante más que en el resto de Calabria.

  • Tre Fontane, en Largo Mercato. Donde comimos nosotros y donde hicimos la comida de la cebolla roja, pidiendo todo lo que la llevara. Fue de las mejores del viaje. Si solo vas a comer una vez en Tropea, que sea aquí y que sea así.
  • Osteria Antico Androne, en Via Boiano. En un edificio de 1632, con especialidades muy de Tropea. Es de los pocos donde vas a encontrar polpette di melanzane y buñuelos de cebolla roja en carta. Solo cenas y conviene reservar.
  • Le delizie du monaceu, en Largo Frezza. Trattoria familiar, buena relación calidad-precio y muy popular: o vas pronto o haces cola. Su entrante de cebolla y patata al horno sale muy bien parado en las reseñas.
  • La Dispensa by Boca, en Via Caivano. El mejor valorado del pueblo. Menú degustación, tablas para compartir y cerveza propia, en un local con la roca vista. Ambiente más informal y precio contenido.
  • Cinque Sensi, también en Largo Mercato. La opción de cocina contemporánea, con menú degustación y carta corta de producto local. Para una cena especial.
Para el helado → Donna Maria es la mejor valorada de Tropea con diferencia, y ahí tienes que pedir el tartufo de pistacho o el helado de bergamota. Dolce Tropea es la otra gran opción y además tiene postres veganos, que en la zona no es fácil de encontrar.

Capo Vaticano

Aquí se come más barato que en Tropea y con mejores vistas. Una cena completa con vino ronda los 20-30 € por persona. Eso sí, ten en cuenta que casi todo abre solo por la noche y que muchos cierran un día a la semana.

  • Trattoria Da Mimma, en Viale Giuseppe Berto. Donde cenamos nosotros: unos 25 € por persona con vino. Su gran baza es la terraza, desde la que se ve el atardecer con el Stromboli al fondo. Tiene pizzas y ensaladas, así que se come bien sin pescado. Cierra los martes y tiene parking amplio.
  • A Turri, en Contrada Torre Tore. Fuera de las rutas habituales y con pizza en horno de leña que varios huéspedes describen como la mejor que comieron en Italia. También hacen pasta con berenjena.
  • Le Pietre Volte, en Tonicello. La opción cara: restaurante, bar y heladería en un mismo sitio, con una terraza sobre el mar espectacular. Precios altos y enfoque turístico, pero el emplazamiento lo justifica. Cierra los martes.
  • Da zia Concetta, en Ricadi. No es un restaurante al uso sino una casa particular donde cocinan para los invitados, con mesa compartida y comida casera en cantidades enormes. Hay que reservar sí o sí. Es más una experiencia que una cena.

Pizzo

A Pizzo se va por una cosa concreta, y no es una comida: es el tartufo.

Bar Dante, en Piazza della Repubblica. Es donde se inventó el tartufo en 1952 y sigue siendo la referencia. Abre desde las siete de la mañana hasta la madrugada, así que encaja a cualquier hora. Cuesta unos pocos euros y es de esas cosas que hay que hacer una vez.

Scilla

Aquí manda el pez espada, y también es donde probar la granita de bergamota. Se come bastante más barato que en Tropea: entre 15 y 30 € por persona.

  • Pizza Scilla, en Piazza San Rocco. Donde comimos nosotros: muy sencillo, pero la pizza estaba deliciosa. La pedimos para llevar y la comimos en un banco de la plaza, que resulta ser el mejor mirador del pueblo. Solo abre por la noche y cierra los miércoles.
  • Civico 5, en Chianalea. El panino con pez espada más famoso del pueblo, con más de dos mil valoraciones. Es para llevar, sin mesas, y suele haber cola. Cierra los lunes.
  • Pasta & Vita, en la parte alta. El mejor valorado de Scilla: pasta casera, ravioli de pez espada y vino de la viña del dueño. Pequeño y solo cenas salvo el domingo, así que conviene reservar.
  • Bellavista, para el helado y la granita de bergamota, con una de las mejores vistas del pueblo. Cierra los jueves.
Guía completa → Qué ver en Scilla: Chianalea, el castillo, la playa y dónde aparcar.

Cuánto cuesta comer en Calabria

Buenas noticias: Calabria es más barata para comer que casi cualquier otra región turística de Italia. El motivo es que el turismo aquí es sobre todo italiano, así que los restaurantes no están montados para el visitante extranjero.

  • Una cena completa con vino en una trattoria: unos 25 € por persona.
  • Comiendo fuera casi siempre, nosotros gastamos unos 25 € por persona y día.
  • Un capuchino: 2 €, incluso a bordo del barco a Stromboli, donde podrían clavarte y no lo hacen.
  • Una pizza para llevar o un buñuelo callejero: unos pocos euros.
  • Un tartufo de Pizzo o un helado artesanal: entre 4 y 6 €.
La excepción es Tropea → el centro histórico es la zona más turística de la costa y ahí los precios suben claramente. Basta alejarse unos kilómetros para que todo vuelva a costar lo que cuesta en Calabria. Más números en nuestro presupuesto para viajar a Calabria.

Consejos para comer bien en Calabria

  • Pide la fileja. Es la pasta de esta provincia y la vas a echar de menos al volver.
  • Dedica una comida entera a la cebolla roja. Pide todo lo que la lleve y compara: es la mejor forma de entender el producto.
  • Come donde comen los locales. Evita las terrazas con carta en cuatro idiomas: se come mejor y más barato.
  • Cuidado con los horarios. Muchos sitios solo abren por la noche y cierran un día a la semana. Compruébalo antes de contar con uno.
  • Reserva en verano. En agosto los sitios buenos se llenan, sobre todo los que tienen vistas.
  • Si eres vegetariano, no te preocupes. Solo aprende a decir senza carne e senza pesce y pregunta por las anchoas.
  • Cierra con un Vecchio Amaro del Capo bien helado. Y si te lo ofrecen de cortesía, acéptalo.
  • Llévate licor de bergamoto de vuelta. Es el mejor souvenir comestible de la región.

Nuestra conclusión

La comida fue una de las mejores sorpresas del viaje, y no porque sea espectacular en el sentido gourmet, sino porque es honesta y muy identificable. Aquí no te venden una versión turística de la cocina italiana: te dan lo que come la gente de la zona, con productos que solo existen aquí.
Si tuviéramos que resumirlo: busca una fileja, dedica una comida entera a la cebolla roja de Tropea, no te vuelvas sin probar el tartufo de Pizzo y cierra las cenas con un amaro helado.
Y si eres vegetariano, ven tranquilo: se come mucho mejor de lo que la fama de la ‘nduja hace pensar.

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Preguntas frecuentes sobre la comida en Calabria

¿Qué hay que comer sí o sí en Calabria?

La cebolla roja de Tropea en todas sus versiones; la fileja, la pasta típica de la provincia, enrollada a mano; la ‘nduja, el embutido untable picante; el tartufo de Pizzo, un helado con corazón de chocolate fundido; y, en la zona del estrecho de Messina, el pez espada. Si te gustan las patatas, pide las patate ‘mpacchiuse.

¿Qué es la fileja?

Es la pasta típica de la provincia de Vibo Valentia, la zona de Tropea y Capo Vaticano. Se hace a mano enrollando una tira de masa alrededor de una varilla fina, de forma que queda alargada, retorcida y con un agujero irregular por dentro. Esa forma es lo que la hace especial, porque agarra la salsa mejor que ninguna otra pasta. Se sirve con ‘nduja o ragú, pero casi siempre hay versión con tomate y berenjena.

¿Se puede comer bien en Calabria siendo vegetariano?

Sí, y mucho mejor de lo que parece. La cocina calabresa es de origen campesino, así que la base son las verduras, la pasta, el pan y el aceite. Se puede pedir sin problema fileja con tomate y berenjena, patate ‘mpacchiuse, polpette di melanzane, buñuelos de cebolla roja, focaccia, pizza y cualquier contorno de verdura. Conviene preguntar si la salsa lleva base de carne y tener cuidado con la anchoa, que aparece en muchos platos de verdura.

¿Por qué es tan famosa la cebolla roja de Tropea?

Porque es dulce. El suelo arenoso y el clima de la franja costera alrededor de Tropea le dan una suavidad que no tiene ninguna otra cebolla, hasta el punto de que se come cruda sin que pique. En la zona la usan en ensaladas, focaccia, buñuelos, pasta, mermelada e incluso helado. Es el producto emblema de la región.

¿Cuánto cuesta comer en Calabria?

Una cena completa con vino en una trattoria ronda los 25 € por persona. Comiendo fuera casi siempre, nosotros gastamos unos 25 € por persona y día. Es una de las regiones más baratas de Italia para comer, porque el turismo es mayoritariamente italiano. La excepción es el centro histórico de Tropea, donde una cena puede irse a los 40 €.

¿Qué se bebe en Calabria?

El Vecchio Amaro del Capo es la bebida más identificable de la región: un amaro de hierbas y cítricos que se destila en Limbadi, a veinte kilómetros de Tropea, y que aquí se toma directamente del congelador, casi helado. En vino, el Cirò es el más emblemático, elaborado con la uva gaglioppo en la costa jónica. Y de recuerdo, el licor de bergamoto.

¿Dónde comer en Tropea?

Nosotros comimos en Tre Fontane, en Largo Mercato, donde pedimos todos los platos con cebolla roja. Otras opciones muy bien valoradas del centro histórico son la Osteria Antico Androne, con especialidades locales como las polpette di melanzane; Le delizie du monaceu, una trattoria familiar con buena relación calidad-precio; y La Dispensa by Boca, el mejor puntuado del pueblo. Para el helado, Donna Maria.

¿Dónde probar el tartufo de Pizzo original?

En el Bar Dante, en Piazza della Repubblica de Pizzo, que es donde se inventó en 1952. Abre desde las siete de la mañana hasta la madrugada. El tartufo es un helado con corazón de chocolate fundido y cobertura de cacao, y es el postre más famoso de Calabria.

¿Qué es el bergamoto y dónde probarlo?

Un cítrico que se cultiva casi en exclusiva en la provincia de Reggio Calabria: la mayor parte de la producción mundial sale de esta franja de costa. Es demasiado amargo para comerlo tal cual, pero se usa en licores, dulces y perfumería, y aromatiza el té Earl Grey. En verano, lo mejor es probarlo en granita o en helado, sobre todo en la zona de Reggio y Scilla.

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Ursula Braschi en Machu Picchu
Escrito por
Ursula Braschi

Desde 2017 viajo con la portátil bajo el brazo y la curiosidad intacta. Más de 70 países después, sigo creyendo que viajar es la mejor manera de aprender. Lo que más me emociona es cuando alguien me escribe: «tu guía me salvó el viaje».

Apareció en La Nación · El PaísConocenos →

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