Después de una breve estadía de 2 semanas en Belgrado, Serbia, reflexionamos sobre algunas cuestiones. Las cuales son simplemente nuestra apreciación personal, nuestros puntos de vista y no un reflejo de datos oficiales ni mucho menos.
Te contamos acá cuales son nuestras “5 reflexiones sobre Belgrado”

 

1- El reciclado y el medio ambiente no son una prioridad

¿Por qué sentimos esto? Porque es común que en los restaurantes te den descartables de todo tipo. Y en los bares, no uno sino dos sorbetes por trago. A todo esto no ves a nadie, o al menos en nuestra experiencia no escuchamos a nadie “quejarse” o al menos observar esta situación. Los tachos de basura diferenciados son la figurita más difícil de encontrar. Y en la mayoría de los negocios hoy por hoy continúan entregando bolsas de nylon. Consideramos que falta mucho en conciencia ambiental.

2- La gente fuma mucho, y en todos lados.

Cuando decimos mucho nos referimos a que prenden un pucho con el que acaban de terminar. Fuman afuera, fuman adentro. Fuman cuando comes o cuando tomas algo. En el bar o en el restaurante. No hubo una sola noche ni un solo día que no nos fuéramos a dormir con el olor impregnado en nuestra ropa y también en nuestra piel. Esto es algo que nos molestaba no solo a nosotros “los turistas” si no incluso a nuestros amigos serbios que no fuman. La verdad es que no podemos creer que aún en el 2020 no haya ningún regulación que impida esto. Ellos nos comentaron que quizás este año se iba a debatir… esperamos fuertemente que así sea

3- Las huellas de la guerra todavía se ven, se sienten, casi que se pueden oler.

Belgrado, fue la capital de la ex Yugoslavia. Se trata de una ciudad golpeada por las guerras (primera, segunda guerra mundial y el bombardeo de la OTAN en 1999). Es una ciudad destruida y reconstruida.

Durante nuestra estadía fue común escuchar historias de amigos sobre veranos frustrados en Croacia por la falta de recibimiento en el país vecino, sobre recuerdos de los bombardeos, y el recelo a Estados Unidos. Pese a todo lo que pasaron, nos encontramos con un pueblo muy cálido y desinteresadamente solidario, incluso cuando la mayoría no se encuentra favorecida económicamente.

4- Aún es una ciudad que no tuvo su boom turístico.

Belgrado tiene mucho para dar pero sentimos que quizás aún no lo dio todo. Se puede ver gente en sus calles, pero nunca esta muy concurrida. Resultado a esto son los buenos precios que se pueden encontrar en alojamiento y gastronomía.

Belgrado es una ciudad poco visitada en relación por ejemplo a su vecina Croacia. Quizás sea la razón por la cual aún conserva su magia. Estamos seguros de que en algunos años comenzará a tener más fama, esperamos que no pierda su esencia.

5- La comida tradicional para un carnívoro es el paraíso.

La mayoría de sus platos tradicionales tienen carnes de vaca o cerdo como plato fuerte. Al que le gusta la carne considera los platos serbios como uno de los mejores del mundo. Yo estoy lejos de pensarlo como el paraíso, porque realmente como muy poca carne. Pero Diego se volvió hiper- fan del Cevapi, el plato de la foto. Y si bien creo que no lo cambiaría por un asado argento superó con creces sus expectativas.

Belgrado nos sorprendió para bien, nos enamoró, quizás no a primera vista, sino más bien con el correr de los días. Ver la ciudad a través de los ojos de los locales nos ayudó a conocer más sobre su historia, y sus costumbres.
Sin lugar a dudas – a pesar del olor a cigarrillo constante – recomendaríamos Belgrado a todo viajero que tenga ganas de descubrir una ciudad autentica con historia y sitios interesantes.
¿Visitaste Belgrado? ¿Tenés alguna “reflexión” sobre ella?  ¡Cualquier comentario u opinión será bien recibida acá abajo!

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